lunes, 5 de noviembre de 2012

Ensalada de Utopías.


Creé una utopía con una ensalada de judías…
Donde la revolución era a la francesa, guillotinando a los que un día cambiaron paz por riquezas. Donde las personas no solo se unían con el himno de una selección y por sus venas latía la sangre del egipcio que propuso la reivindicación. Donde el mundo no se dividiera en banderas y Estados, sino que pequeñas polis harían la función de gobiernos no obligados. Donde oligarquía y monarquía fuesen palabras desconocidas, escuchando por las calles el clamor de la democracia renacida. Donde Platón y Aristóteles se encarnarían en una asamblea, siendo base del gobierno del pueblo que la lleva. Donde ministros y ministerios dejarían de existir, siendo catedráticos los que guiarían el porvenir. Donde la constitución tuviese solo tres bases; educación, respeto y tolerancia, enseñadas en colegios como formas innatas. Donde la vida fuese más fácil, y la libertad de las personas las palabra más bella entre todas. Donde gritar no pasase de moda, el tiempo parase, y todos y cada uno de nosotros miráramos hacia delante.
Soñé con una utopía posible de conseguir, terminé la ensalada y me puse a escribir.

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